Mar. Feb 27th, 2024

El músico gallego publica su primer álbum en siete años. «Nunca he sido el más vendedor, pero estoy siendo el que más dura», dice en esta larga entrevista

Iván Ferreiro (Nigrán, 1970) ha tardado siete años en sacar disco nuevo, Trinchera pop. Lo ha hecho, como siempre desde la disolución de Los Piratas, junto a su hermano Amaro, que saluda sonriente y asume con naturalidad el protagonismo ajeno. Sin embargo, durante toda la entrevista, a Iván se le escapará el plural. Por ejemplo, al explicar qué diablos han hecho estos siete años y cómo la madurez lo ha cambiado todo. «Es la edad. Hemos llegado a ese momento de la vida en que podemos hacer las cosas a nuestro ritmo, ya se nos permite no dar tanto la turra y ser más concretos. En el fondo, estoy usando las comodidades que me da la posición: nunca he sido el más vendedor, pero estoy siendo el que más dura».

¿Cómo interpretas eso?
Creo que tiene que ver bastante con lo que yo quería para nuestro trabajo. Nunca he querido hacer promos ni conciertos en sitios masivos porque no me veo ahí y al final, joder, resulta que hemos logrado el beneplácito de la gente para poder trabajar a nuestro ritmo, poder hacer discos distintos y no tener que repetir fórmulas para vender más. Eso no me va a convertir nunca en superventas, pero por lo menos me convierte en un superviviente.
En este disco has matado al amor romántico. ¿Eso también es síntoma de la edad?
De la edad y del hecho de que llevaba muchos años ya hablando de eso. Uno siempre escribe sobre sus problemas sentimentales en las canciones, pero cuando ya no tienes problemas sentimentales, ¿qué haces? Pues pasas a un plano superior, que es la filosofía, que suena más serio de lo que es porque no deja de ser hablar de cualquier cosa. Está bien porque, joder, tengo 52 años y he tratado siempre de ir componiendo conforme a mi edad. Me espanta eso del eterno adolescente. No quiero ser un jovenzuelo, quiero ir con mi edad y tirar con ella. Porque, además, luego voy a tener que defender esas canciones en directo y hay que hacer un repertorio nuevo acorde con la edad que vas teniendo.
Cuando leí que ibais a hacer un disco filosófico pensé: «Ya verás la turra, luego Iván tiene fama de intenso». Pero lo cierto es que no es así.
La palabra filosofía asusta a la gente, pero realmente no es un disco complejo ni especialmente sesudo. Al final la filosofía es mirar un poco a tu alrededor y tratar de interpretar lo que te rodea y hacerte preguntas lógicas. La filosofía son más esas preguntas que sus respuestas, en realidad.
Una vez más es un disco plagado de referencias culturales. Eres el gran cantante de la cultura pop.
Disfruto citando a los demás porque une mucho. No hay nada que una más a dos personas que el que te gusten las mismas cosas. Conoces a alguien y a los 10 minutos estás ya hablando de esa película que os encanta a ambos. Y las referencias ayudan a eliminar muchos párrafos de texto. Con una pequeña referencia a una peli estoy contando un montón de cosas en mi canción sin tener que explicarlas. Las referencias nos construyen. El arte es un diálogo infinito, un diálogo de múltiples diálogos. Cuando ves una película, el director está tratando de contarte algo, pero a la vez está conversando con otras películas que le han gustado, con los músicos que le gustan… Y el que ve la peli está relacionando esta película con todas sus referencias. Al final el arte y el pop son más divertidos con todas esas conexiones. No hay cosa más bonita que ver una serie y ver que el personaje tiene un póster de Radiohead en la pared de su habitación. Ese detalle te está colocando al personaje, estás sabiendo quién es gracias a lo que le gusta.