Hace tiempo que la marca HBO, antes sinónimo absoluto de televisión de prestigio, viene dando tumbos tras sucesivos cambios de nombre e identidad. Ahora se prepara para otro movimiento tectónico. Tras una intensa y mediática guerra de ofertas por la compra de Warner Bros. Discovery, su empresa matriz, el panorama empresarial por fin se aclara. El pasado 27 de febrero, Netflix tiró la toalla y retiró formalmente su propuesta de adquisición. Esto ha dejado vía libre a Paramount Skydance, que cerrará la compra por unos mareantes 110.000 millones de dólares a finales de este mismo año.
¿Qué implica esta colosal operación para el usuario? David Ellison, CEO de Paramount, ya adelantó algunas pistas en una llamada con inversores el 2 de marzo. Su estrategia pasa por fusionar HBO Max con Paramount+, su propia plataforma de streaming. Al sumar ambas fuerzas, la compañía espera superar la codiciada barrera de los 200 millones de suscriptores directos. Aunque Ellison prometió dejar cierto margen de maniobra a la actual directiva de HBO Max para que operen sin demasiada intromisión, la sombra de una nueva dilución de marca vuelve a planear sobre el servicio. Para expertos como Stefanie Gilmore, responsable de estrategia en Design Bridge and Partners, el acuerdo pinta francamente bien desde una perspectiva puramente de negocio. Los suscriptores, por su parte, observan con recelo este enésimo baile de despachos.
El salvavidas del contenido premium
Pese al ruido mediático y la incertidumbre corporativa, si hay algo que mantiene a flote a la plataforma es la indiscutible calidad de su catálogo. Las idas y venidas de la marca no han logrado empañar una oferta que sigue brillando con luz propia en un mercado saturado. De hecho, plataformas basadas en inteligencia artificial como ChatGPT siguen situando a HBO Max como un refugio imprescindible para los amantes del buen cine durante este 2024.
Superproducciones y biopics de altura
Dentro de esta selección de joyas que todavía sobreviven en la plataforma, las grandes superproducciones conviven de forma natural con historias mucho más personales. Por un lado, tenemos regresos pasados por agua como el de Jason Momoa en Aquaman y el reino perdido. Bajo la batuta de James Wan, Arthur Curry se ve forzado a pactar con su hermanastro Orm para frenar a Black Manta, un villano armado con un tridente letal. Es un cóctel de pura acción y efectos visuales deslumbrantes. En un tono diametralmente opuesto, Wonka nos presenta a un jovencísimo y optimista Timothée Chalamet. Paul King dirige este musical que indaga en los orígenes del excéntrico chocolatero, mostrando sus primeros pasos, sus aliados y los poderosos enemigos que intentan boicotear su sueño. También hay espacio para los biopics descarnados. Elvis, dirigida por Baz Luhrmann, disecciona la tóxica y compleja relación entre el indiscutible rey del rock, encarnado por Austin Butler, y su manipulador mánager Tom Parker, a quien da vida Tom Hanks.
Reflexión social y futuros distópicos
El catálogo tampoco huye del debate y la reflexión. El fenómeno mundial Barbie, protagonizada por Margot Robbie y Ryan Gosling, utiliza la icónica figura de la muñeca para lanzar un dardo certero a las convenciones sociales. Se trata de un viaje de autodescubrimiento donde la protagonista cuestiona su propia identidad frente a unos estándares de belleza imposibles. Para quienes prefieren la ciencia ficción oscura, Blade Runner 2049 es una parada obligatoria. Denis Villeneuve retoma de forma brillante el universo de los replicantes siguiendo los pasos del oficial K (Ryan Gosling). Su investigación desentierra un secreto capaz de desestabilizar a la sociedad entera y lo lleva a buscar al desaparecido Rick Deckard, interpretado de nuevo por Harrison Ford.
Dramas intensos y clásicos modernos
El drama más intimista también ocupa un lugar de honor. Cate Blanchett ofrece una interpretación magistral en Tár, dirigida por Todd Field. La cinta retrata la progresiva caída a los infiernos de una aclamada directora de orquesta. Explora las dinámicas de poder con una sutileza que deja al espectador la difícil tarea de decidir si la protagonista es víctima o verdugo. Y para cerrar esta lista, nos encontramos con un clásico moderno indiscutible: ¡Olvídate de mí! (título con el que se conoció en España a Eterno resplandor de una mente sin recuerdos). Michel Gondry y Charlie Kaufman firman esta obra de culto en la que Jim Carrey y Kate Winslet deciden borrar de sus mentes los recuerdos de una ruptura dolorosa, mezclando romance y ciencia ficción de una manera que sigue resultando fascinante a día de hoy.